martes, 13 de diciembre de 2011

Historia 1: "Sombras de Agua" 3

Capítulo 3 : Él.


-Kevin Lockser.-
Esa frase retumbaba en mi cabeza.
Volví en mi.
Él seguía ahí, no era un sueño. Frente a mí, podía distinguir mejor sus facciones.
Sus ojos color aguamarina y su pelo castaño relucían con los reflejos del sol que entraban en la clase por la ventana.
Llevaba unos vaqueros y una camiseta negra.
(La verdad es que se le marcaban bastante los pectorales...)
-Hola.- Saluda Kevin. 
En ese momento toda la clase se puso a susurrar, y las chicas a dar grititos y a mirar a sus amigas.
-Kevin, puedes sentarte junto a James.- La profesora Jane lo mandó al final de la clase.
Kevin pasó con dificultad por el barullo de gente que le rodeaba.
Los chicos lo miraban con la mirada algo cargada de celos. 
Era la novedad, y todas las chicas estaban tras él.
Eileen se sentía a punto de gritar de la alegría de volver a ver esos ojos aguamarina. Tenía el estómago lleno de mariposas. El chico misterioso estaba allí. Cada vez que hablaba, cada vez que se movía, Eileen se sentía morir.
Entonces Eileen se giró y llamó la atención de Yasmín.
-Yas, Yas.- Susurro.
-¿?- Se giró para mirarla Yasmín.
-Es ese.-
-¿Quién?-
-Ese, el chico del que te he hablado, con el que estuve ayer.- Aclaro.
-¿¡Él!?- Yas se sorprende bastante.
-Sí.-
-Pues tendremos que hablar ¿no?.- Sonríe malignamente.-¡Kev-..!-
La corto rápidamente, todavía no estoy preparada mentalmente para hablar con él.
-Yas para, aún no, por favor.-
-Vaaale, pero pronto hablarás con él, ¿Esta bien?-
-Vale.-

Las clases pasan volando. De vez en cuando me paro a observar detenidamente los rasgos de Kevin.
Lo miro con tranquilidad, pero ocurre algo inesperado, el me devuelve la mirada, y entonces yo me sonrojo, y me entra en el cuerpo una inmensa vergüenza.
Él me manda una sonrisa desde la otra punta de la clase. Yo se la devuelvo y después, me giro para que no me vea colocarme el pelo con los dedos. Estoy tan feliz.
Así pasa la siguiente hora, hasta que ya solo queda la última: "Música".
-A ver chicos,- L a profesora Jones entra en clase.- Hoy tengo un proyecto especial.-
Todos se ponen a comentar.
-Y dado que tenemos un nuevo y atractivo alumno.- Todos ríen.- Lo haré con su ayuda y con la de...-
La profesora Jones pasea la mirada lentamente por la clase.
-Eileen Blue.-
Doy un pequeño saltito de sorpresa en mi sitio.
-Ven, Eile- Dice amistosamente, aunque ella sabe que odio que me llamen así.
-Voy-
Me acerco con lentitud y pesadez preguntándome qué es lo que pasará. Y a la vez siento un pequeño hormigueo por dentro a causa de que Kevin este allí también.
 Tiene la mirada cargada de misterio,  me mira como si quisiera descubrir que hay dentro de mi.
-Bueno, antes de nada el tema que daremos hoy es.. - Se para y empieza a escribir en la pizarra.- El teatro. Lo único que tienen que hacer vuestros compañeros es mirarse, mirarse fijamente.Comenzad.-
Me giro para mirar a la cara a Kevin y  me doy cuenta de que él ya me miraba desde hace tiempo.
Fijo mi mirada en él, borro de mi mente los demás pensamientos, y me centro en él.
-Bien, ahora decid cada uno el nombre de la otra persona sin quitar la mirada de él. Decidlo, como si esa palabra, fuera lo que más quieres en este mundo.
-"Esto es genial"- Pensé.
Empecé yo:
-Kevin...-Dije con dulzura.
Oí risas a mis espaldas, pero las ignoré.
-Eileen...- Dijo casi en un susurro.
Sentí que el corazón se me aceleraba.
-Lo habéis hecho genial chicos, ya podéis sentaros. Lo veis alumnos eso es a lo que se le llama teatro, poder actuar como si no existiera nadie más, ser uno, pensar solo en lo que hay frente a ti...-
Jones siguió hablando pero desconecte de la clase, solo podía pensar en él, no podía dejar de mirarlo.

La clase llegó a su fin, y todos se apresuraron a salir. Vi a Kevin en la puerta a punto de cruzarla, pero antes de hacerlo se dio la vuelta, y se despidió de mi con la mano y una amplia sonrisa.
Yo le correspondí.
Él salió por la puerta.
Pero entonces encendí el móvil, y vi que tenía más de cincuenta llamadas perdidas.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Historia 1: "Sombras de Agua" 2

Capítulo 2:  Rutina.

Corría y corría por las calles mirando cada segundo mi reloj.
Eran las ocho y...
Llegaba tarde al instituto.
Normalmente se escucharían los pitidos de los coches, las vecinas hablando, las tiendas abriendo sus puertas, los perros y los pájaros, pero esta vez no. ¿Por qué sería? No tengo idea.
¿Quizá para recordarme que llegaba tarde? ¿O tal vez para hacerme sentir peor?
El caso es que el único sonido que se oía en toda la calle, eran mis pasos y mi acelerada respiración.
Tras unos minutos, por fin llegué al instituto. Entré por la puerta como un tornado y recorrí el pasillo bajando la velocidad.
De repente, se me ocurrió algo que no había pensado, la excusa.
Cassidy ya estaba en clase, pues ella se había  levantado pronto y se había preparado.
Como todos los días había llamado varias veces a Eileen, pero no había conseguido hacerla levantarse. Y así es como llegamos a este punto. Cassidy está en clase, y Eileen llega tarde. (Como casi todos los días.)
No se me ocurrían excusas, pero daba igual Cassidy estaba allí, no podía mentir...
 Me paré a observar la altura de la puerta que se imponía ante mi. Alargué la mano hacia el pomo de la puerta, y lo giré.
Entré y cerré la puerta tras de mí. En la clase reinaba un silencio sepulcral. Sentí escalofríos.
El profesor levantó ligeramente su mirada hacia mí.
- Blue, Eileen. Tarde.- Dijo secamente el maestro.
-Disculpe.-Dije. (En realidad pensaba en formas de asesinarlo.)
El profesor Wildarts no me caía bien, ¿pero y a quién sí?
Era un maniático del lenguaje, la compostura, y la puntualidad. Es como si lo hubieran criado dos tazas de té. Siempre con esa obsesión; "Todo tiene que ser perfecto" dice.
Me encantaría mostrarle algún día el mundo real.
Bueno, me giré y me dirigí a mi sitio. Mi sitio junto a mi hermana gemela y mi mejor amiga, Yasmín.

-Hola.-Dije casi en un susurro.
-Hola.-Me respondieron al unísono.
-Te dije que llegarías tarde...- Me regañaba Cassidy.
-¿Otra vez?¿Cuántas van esta semana?-Preguntó Yasmín sarcástica.
-Ja-ja-Mi tono era burlón.
Ahí dejamos de hablar y nos pusimos a atender a la explicación que el profesor Wildarts estaba dando.

Llegó el recreo dos horas más tarde, y me dispuse a contarles a mi hermana y a Yasmín todo lo ocurrido el día anterior.
Encontré a Yasmín, pero a Cassidy no, pues resultó que se había ido a casa porque le dolía mucho la cabeza.
Me senté en un banco del patio con Yas y comencé mi historia. Le conté por qué me había enfadado con Cassidy, le conté mi escapada nocturna para estar a solas, le conté sobre aquel misterioso y guapo chico que había conocido y le conté una por una, todas mis emociones de aquella noche.
Ella me escuchó con atención, (sobre todo en la parte del chico misterioso y atractivo...¿Por qué será?)
y finalmente dijo:
-Menuda noche, chica. Me tenías que haber llevado.- Nos reímos juntas.
-Como me gustaría volver a verlo...- Dije sin pensar.
-¿Te guuustaaa?- Preguntó como solo las amigas lo hacen.- ¿Más que Brad?- Cada vez estaba más ansiosa por responderle.
- Cre-o... que... Sí-( Y mira que solo lo he visto una vez...)
Me miró con una cara de sorpresa. Yasmín junto con todas las chicas del instituto excepto un pequeño grupo, (En el que estaba incluido mi hermana.) estaban enamoradas de Brad.
-Mira como tiene que ser para superar a Brad...- Sonríe Yas.-Bueno, pues tendré que conocerlo ¿no? Cómo se llamaba... ¡Ah! si, Kevin.-
Sonrío de mejilla a mejilla y nos abrazamos.
Suena el timbre.
-A la siguiente clase.- Dice Yasmín soltándose de mi abrazo cuidadosamente.
A Yas siempre se lo cuento todo, nunca soy capaz de ocultarle nada, pues siempre acaba descubriéndolo.
La profesora Jane entra por la puerta.
-Buenos días.- Decimos todos al unísono.
-Buenos días.- Responde ella.-Alumnos, antes de empezar la clase de hoy, quiero presentaros a un nuevo compañero.-
(Como nos trata, ¡Qué tenemos diecisiete, qué no estamos en preescolar!)
La profesora continúa:
-Pasa por favor.-
Una sombra antes oculta tras la puerta entra en el aula.
Nada más verlo, mi corazón se detiene, y vuelve a latir con más fuerza que antes.
Es él.
-Este es Kevin, Kevin Lockser.-

jueves, 8 de diciembre de 2011

Vivir

La vida es un largo recorrido que vamos creando nosotros mismos.
Tomamos decisiones, no siempre son las más acertadas, pero ninguna decisión es Mala.
En este largo camino, cometemos errores. O no. Pero lo mejor de la vida, es vivirla.
Ver con tus ojos, escuchar con tus oidos, oler distintas fragancias, tocar todo lo que es nuevo para nosotros, o lo que nos gustó tocar y queremos recordar su tacto, y, sobre todo, probar cosas nuevas.
La vida trata de eso. De reir o llorar con tus seres queridos. De conocer a gente más o menos buena, de hacer el recorrido con ellos. De ser felices.
Alguna vez te acabas dando cuenta de que lo que más quieres, es tener recuerdos felices y tristes , y seguir creando otros nuevos, para luego recordarlos.
Cuando eres mayor lo que más añoras es volver a ser pequeño, para seguir descubriendo cosas que te sorprendan. Y cuando eres pequeño, lo que más deseas es crecer, crecer y crecer para saberlo todo, pero lo que no sabes, es que cuando crezcas, querras seguir descubriendo cosas, pero ya no será tan fácil.

La vida, hay que vivirla.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Historia 1 : "Sombras de Agua"

Capítulo 1: "Extraño. Me desconcierta."

Andaba por las calles lentamente. Estaba enfadada, Cassidy no tenía razón siempre, no siempre lo sabía todo. Es una engreída y una tonta, y no pienso volver a escucharla nunca más, me decía para mis adentros.

Era de noche, yo deambulaba por la ciudad como un fantasma, pues eso era lo que parecía, un fantasma.
Andaba por distintos barrios de un modo fúnebre.
La odiaba, definitivamente, la odiaba...¿Por qué siempre tiene que destrozarme mis sueños? ¿Por qué? De verdad no lo comprendo.
Ella no es mala, en verdad no la odio, solo estoy enfadada y triste, y a la primera que culpo por ello es a mi hermana, pero ella no tiene la culpa.
Cassidy siempre me ayuda en todo, y me da muchos ánimos.
Siempre me sonríe y me dice: "No te preocupes, Yo estoy aquí".
Ella me protege y me cuida, hace siempre lo mejor, y nunca me cuenta una mentira. Dice las cosas a la cara, aunque duelan, porque según ella, ahora hacen daño, pero cuanto antes lo entiendas, antes pasará.
Y tiene toda la razón.
En verdad la quiero, pero está vez, el daño ha sido muy fuerte y tardará en pasárseme.

Me encontró en mi cuarto, y como todos los días, entró. Pero no sin antes llamar.
Yo estaba pegando las fotos de Brad en mi diario, junto a un párrafo que había escrito sobre él.
Brad es, sin duda, el chico más guapo del instituto.
Es el número uno; tiene dinero; belleza, pues es rubio con los ojos azules; ingenio, aunque de eso más bien poco...Pero lo mejor es que es el capitán del equipo de fútbol. Es el mejor.
Todas las chicas suspiran a su paso.
Aunque yo tampoco me quejo, soy bastante guapa, ya he salido con más de veinte chicos.
Soy la capitana de uno de los equipos de voleibol del colegio, hay dos; el equipo A y el B.
Mi nombre es Eileen, tengo diecisiete años, soy morena y mis ojos son verdes pardos. No, no me puedo quejar.

Pero claro, luego está Clarisse, la otra capitana de voleibol.
Es una chica súper-molesta, es lo peor. Siempre está insultando a la gente y tratándolos como si ella fuera la reina, y los demás sus esclavos. Toda una niñata. ¿ Por qué siempre tiene que haber alguna de esas en cualquier sitio? Ni idea.
Lo que más me irrita es que se pasa los días coqueteando con Brad. (Aunque tampoco es que el le haga mucho caso...)

Dejando mis pensamientos atrás, estoy triste, es más las lágrimas salen de mis ojos sin remedio y viajan a gran velocidad hacía el suelo. Llorar es lo único con lo que consigo deshaogarme.
El enfado, más que con mi hermana es conmigo misma.
Ella al entrar en mi cuarto y ver lo que estaba haciendo, comenzó a hacer uso de sus leyes, y fue con la verdad por delante.
Dijo que Brad era un niñato y un desalmado, que no se merecía estar conmigo, que no merecía a nadie.
Claro como con ella ya salió...
Yo le grité y le dije que la odiaba, que no quería volver a verla, y que ojalá se muriera.
Esto último nos llegó hondo a las dos. La verdad, nunca quise decir eso. Pero estaba tan enfadada que no pude controlar lo que decía.
Yo seguía deambulando por los barrios de mi ciudad, Dahiana.
Ya eran las tres de la madrugada, seguro que si mi madre me viera volver ahora se pondría como loca, pero sino volvía se preocuparía.
Así que me limpie las lágrimas, despejé mi mente y di media vuelta.
Tras minutos andando, me di cuenta de que me estaba perdiendo. No sabía dónde estaba.
Me asusté. Corrí, y corrí cuanto pude, intentando encontrar el camino a casa. Me asusté más, ya no sabía para dónde ir.
Finalmente, me derrumbé.  Me senté en el suelo, en una esquinita de aquella fúnebre y fría calle.
Metí la cabeza entre las piernas para no ver nada, solo oscuridad.
Volví a llorar. Lloré y lloré cuanto pude.

Tras un rato de lloros incontrolables y gritos de sufrimiento, saqué la cabeza de entre las piernas, y vislumbré algo, más bien, a alguien.
Levanté del todo la cabeza como un acto reflejo y me puse de pie.
-No tengas miedo.-Dijo la sombra con una cálida y dulce voz.-No te haré daño.-
Yo no respondí, solo lo admiraba. Era un chico de unos dieciocho años más o menos, de pelo corto y castaño y ojos color aguamarina. Era incluso si lo pensabas más guapo que Brad.
-Solo quiero ayudarte.-Dijo casi en un susurro.-Por favor, déjame hacerlo.-
-¿Q-q-qui-...?-Tartamudeé.
No lo conocía...
-Perdón, mi nombre es Kevin, Kevin Lockser.-
Ya sabía su nombre, pero aún no me sentía segura, pues no tenía idea de quién era...
-Sé que no confías en mi, pero solo...Ven conmigo.-
Dicho esto, Kevin, me agarró suave, pero a la vez fuertemente la mano, y echó a correr conmigo a su lado.
Su mano me transmitía un gran calor, y a la vez, una gran confianza.
 Recorrimos, casas, calles, e incluso barrios enteros, hasta que por fin, paró.
-Llegamos-Dijo solamente.-Bueno, me voy. Hasta luego.-
Como despedida me guiña un ojo y me dedica una amplia sonrisa.
-Nos vemos.-
-A-a-adiós-s...-Respondo ya más feliz.
Finalmente vuelve a sonreirme y, antes de que puede darme cuenta, desaparece.
Quedo un poco sorprendida por la rapidez en que lo realiza, pero no le doy importancia.
Me giro para localizar dónde me encuentro, y, una inmensa felicidad, y un gran agradecimiento hacia esa misteriosa persona, entran en mi cuerpo.
Estoy en frente de mi casa. 
Sonrío y pienso: "Gracias".

sábado, 26 de noviembre de 2011

Reflexiones:

Un día, estás tú en tu habitación. Junto a tu ordenador, hablando con tus amigos y contándoles tus problemas o tus alegrías. Estés feliz o triste, estar desahogándote con tus amigos,siempre te hace sentir mejor.  Pero cuando mejor te sientes, es cuando hablas con los verdaderos amigos, esos que siempre están ahí, esos con los que no eres capaz de enfadarte, esos que siempre tienen una solución para tus problemas, o, que simplemente, son capaces de sacarte una sonrisa hasta en los peores momentos.
Les hablas de lo feliz que te sientes por no tener preocupaciones ese día, por poder estar hablando con ellos en ese momento, o les hablas de lo que piensas hacer por la tarde.
De el chico que te gusta, que te encantaría salir con él, abrazarlo, ir de la mano, besarlo suave y dulcemente, pero a la vez apasionadamente. Que querrías que te sorprendiera de la forma más inesperada posible. Desearías quererle y que él te quisiera a ti con la misma intensidad.
 O también les hablarías de tu mejor amiga, de lo que vivisteis juntas, de todo lo que soportasteis unidas, de todo lo que hicisteis desde que os conocisteis hasta que os enfadasteis por una tontería.Te encantaría volver a quedar con ella, a ver su sonrisa, sus ánimos cuando ve que has sacado mala nota en un exámen, o cuando estás deprimida porque no te sabes algo y te van a preguntar. Les dirías que ella siempre estuvo allí, y tú le fallaste, aunque fuera algo tonto, le fallaste, y comienzas a arrepentirte.
Ellos te animan y te dicen que todo saldrá bien, que hagas lo que puedas, que seguro que consigues todo lo que te propongas, solo ponle empeño y esperanza.
Tú te alegras, y les pones caritas sonrientes en la cuenta de internet en la que estés. Ellos te responden con otra carita sonriente y un INTÉNTALO.
Finalmente estás feliz, te han animado, pero entonces tu vida da un vuelco.
Tu hermano entra corriendo en tu cuarto y te coje algo importante para hacerte chantaje. Te coje el móvil y corre por toda la casa con el móvil a riesgo de caerse. Tú como una tonta le persigues y comienzas a gritar que te devuelva en móvil, que lo va a romper, pero él sigue.
Después de unos minutos corriendo, aparece tu padre o tu madre, echo una furia.
Y te castiga, a ti, solo a ti, ¿adivinas por qué?
Porque eres la mayor, y deberías empezar a ignorar a tu hermano, a no hacerle caso, deberías aprender a pasar de él.
Claro, como si fuera tan fácil, como entra en tu habitación cuando le da la gana y coje tus cosas, las rompe, las tira, o las esconde en lugares secretos que luego se le olvidan y acabas perdiendo lo que te cogió. O cuando te insulta, con insultos mayores y tu no se lo puedes devolver. Pero lo peor es cuando te pega y tu se la devuelves.Y como él  ya aprendió lo que hay que hacer en esos casos, corre a tus padres y te acusa de pegarle, eso sí ya con sus nueve años de edad, no es como si tuviera cinco, es decir, lo hace aposta, y como siempre acabas castigada.
Al final te castigan sin ordenador, sin poder desahogarte con tus amigos, y, claro, sin salir.
Tú te encierras en tú habitación, con un portazo final.
Comienzas a llorar, pues todos tus planes y tú alegría han desaparecido y tus pensamientos felices se nublan y se disipan.
Estás tan llena de ira, que comienzas a maldecir a todo el mundo: a tus padres, a tu hermano en especial, a ti, por haber caído en trampa...
Tras una hora de lloros en una esquina de tu cuarto, y insultos en contra de todo el mundo, comienzas a tranquilizarte, y paras de llorar.
Dejas esos pensamientos a un lado, y sin que tu lo hayas planeado, llegan a tu mente otros, de hace bastante tiempo, de cuando no te enterabas muy bien de que pasaba a tu alrededor, de cuando no temías a las consecuencias, pues no sabías que existían.
Tu mente vuela, y, de repente, te encuentras con una niña de seis años, una niña que no le teme a las consecuencias, para ella todo es felicidad.
Está jugando en el parque con su hermano de dos añitos, los dos ríen y juegan juntos.
Juega, corre y acaba calléndose.
Se hace una herida y sangra, pero a pesar de todo es fuerte y se levanta. Contiene sus lágrimas en sus ojos verdes esmeralda, hasta que llega a casa y comienza a llorar en su cuarto todo lo que puede, para quitar un poco del dolor de aquella herida.
La herida duele y escuece durante algún tiempo.
Ese tiempo pasa y le sale una postilla. Ella como una tonta se la quita, aunque sabe que le va a doler, y entonces, la herida vuelve a sangrar. Así una y mil veces.
A pasado mucho tiempo, y ya no hay herida, solo una pequeña cicatriz que quedará para siempre.
Vuelves en ti después de pensar en aquel lejano recuerdo, y, como un acto reflejo, miras la cicatriz que te quedó. Ya tan pequeña.Y entonces te ríes, te ríes de ti misma, y piensas:¿Cómo pude ser tan tonta?
En ese momento, piensas también en todos los errores que has cometido en la vida, te ríes y comprendes que aún te queda mucho por aprender. Ya da igual, lo hecho, hecho está, lo importante no es olvidar, sino recordar sin que te duela.  Recapacitas y prometes que a partir de ahora jugarás con más cuidado.
Luego corres al cuarto de tu hermano y lo encuentras allí, sentado en su cama jugando a la Nintendo Ds. Te acercas, y le abrazas.
Él queda desconcertado, y antes de que pueda decir nada, te apresuras hacia la puerta, le sonríes, y le dices:Te quiero, hermanito.
Vuelves a tu cuarto ya más feliz, y piensas que eso es lo que deberías haber hecho desde el principio.
Te alegras, y sonries para tus adentros.

La Vida...

Es un largo recorrido que vas creando Tú mismo, según como eres, como la has ido viviendo y como piensas vivirla. Muchas veces, quizá demasiadas, es dura, muy DURA, Tú te angustias, te enfureces, y sientes un terrible vacío en tu interior, piensas  que  nada seguirá igual, que todo cambiará y no volverás a sonreir... Que no volverás a ser felíz, a recordar aquellas estúpidas y pequeñas cosas que conseguían hacerte reir o llorar, odiar o amar, e incluso quitarte las ganas de vivir. Todo ello siempre fue muy doloroso, alegre, hasta algunas veces, extraño, pero siempre fueron por alguna razón, ESA razón de la que te acuerdas al cabo de unos meses o años y piensas que te encantaría cambiarla, te maldices a ti mismo por haber fallado de esa forma, por no haber creido en ti...
Piensas que fue un error, que toda tu vida fue un error, y quieres que esa vida se acabe.
Los obstáculos cada vez van siendo más difíciles y más dolorosos, más insoportables...
Sientes un gran dolor en tu interior, y deseas, deseas con todas tus fuerzas GRITAR, gritar lo más fuerte posible para que todo el mundo te oiga y sepan que estas triste.
Acabas perdiendo la razón de vivir, porque todo cambia a tu alrededor y tu quieres que todo siga igual, como en los viejos tiempos, en los que siempre fuiste tan FELÍZ(L)...Esos tiempos en los que no sabías bien que ocurría a tu alrededor, que no te dabas cuenta de los cambios, esos tiempos en los que toda la gente vivía por ti y te hacían sentirte completa. Los tiempos en los que no sabías que en la vida existía ALGO más.
Por todo ese dolor, a veces causado por la felicidad que viviste en el pasado, Siempre que te acuerdes de él, siempre que tu corazón sufra...No te rindas NUNCA por muchos obstáculos que te envíe la VIDA...
Y si crees que ya no puedes más, piensa que tu eres mucho más fuerte que esos obstáculos, si crees en ti, PODRÁS SUPERARLOS.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Como soy:

Soy una chica corriente que todavía no sabe bien usar el blog, pues acabo de empezar, pero ya estoy entusiasmada con la idea de aprender a usarlo. Intentaré escribir lo mejor que pueda.
Voy a contar mis pensamientos, estados, reflexiones, pero todo de la forma más especial posible.
 
Me gustaría que a la gente le gustara lo que escribo, y me animará a intentar mejorar, pero por ahora lo único que puedo hacer es poner todo mi empeño en conseguirlo. Deséenme suerte:)

Ser como una flor que encontró la muerte, y que tras largos años de tristeza, soledad, dolor y melancolía por lo que fue y lo que es ahora, Renace de forma especial, haciendo que todo a su alrededor se vuelva bello y alegre.