sábado, 26 de noviembre de 2011

Reflexiones:

Un día, estás tú en tu habitación. Junto a tu ordenador, hablando con tus amigos y contándoles tus problemas o tus alegrías. Estés feliz o triste, estar desahogándote con tus amigos,siempre te hace sentir mejor.  Pero cuando mejor te sientes, es cuando hablas con los verdaderos amigos, esos que siempre están ahí, esos con los que no eres capaz de enfadarte, esos que siempre tienen una solución para tus problemas, o, que simplemente, son capaces de sacarte una sonrisa hasta en los peores momentos.
Les hablas de lo feliz que te sientes por no tener preocupaciones ese día, por poder estar hablando con ellos en ese momento, o les hablas de lo que piensas hacer por la tarde.
De el chico que te gusta, que te encantaría salir con él, abrazarlo, ir de la mano, besarlo suave y dulcemente, pero a la vez apasionadamente. Que querrías que te sorprendiera de la forma más inesperada posible. Desearías quererle y que él te quisiera a ti con la misma intensidad.
 O también les hablarías de tu mejor amiga, de lo que vivisteis juntas, de todo lo que soportasteis unidas, de todo lo que hicisteis desde que os conocisteis hasta que os enfadasteis por una tontería.Te encantaría volver a quedar con ella, a ver su sonrisa, sus ánimos cuando ve que has sacado mala nota en un exámen, o cuando estás deprimida porque no te sabes algo y te van a preguntar. Les dirías que ella siempre estuvo allí, y tú le fallaste, aunque fuera algo tonto, le fallaste, y comienzas a arrepentirte.
Ellos te animan y te dicen que todo saldrá bien, que hagas lo que puedas, que seguro que consigues todo lo que te propongas, solo ponle empeño y esperanza.
Tú te alegras, y les pones caritas sonrientes en la cuenta de internet en la que estés. Ellos te responden con otra carita sonriente y un INTÉNTALO.
Finalmente estás feliz, te han animado, pero entonces tu vida da un vuelco.
Tu hermano entra corriendo en tu cuarto y te coje algo importante para hacerte chantaje. Te coje el móvil y corre por toda la casa con el móvil a riesgo de caerse. Tú como una tonta le persigues y comienzas a gritar que te devuelva en móvil, que lo va a romper, pero él sigue.
Después de unos minutos corriendo, aparece tu padre o tu madre, echo una furia.
Y te castiga, a ti, solo a ti, ¿adivinas por qué?
Porque eres la mayor, y deberías empezar a ignorar a tu hermano, a no hacerle caso, deberías aprender a pasar de él.
Claro, como si fuera tan fácil, como entra en tu habitación cuando le da la gana y coje tus cosas, las rompe, las tira, o las esconde en lugares secretos que luego se le olvidan y acabas perdiendo lo que te cogió. O cuando te insulta, con insultos mayores y tu no se lo puedes devolver. Pero lo peor es cuando te pega y tu se la devuelves.Y como él  ya aprendió lo que hay que hacer en esos casos, corre a tus padres y te acusa de pegarle, eso sí ya con sus nueve años de edad, no es como si tuviera cinco, es decir, lo hace aposta, y como siempre acabas castigada.
Al final te castigan sin ordenador, sin poder desahogarte con tus amigos, y, claro, sin salir.
Tú te encierras en tú habitación, con un portazo final.
Comienzas a llorar, pues todos tus planes y tú alegría han desaparecido y tus pensamientos felices se nublan y se disipan.
Estás tan llena de ira, que comienzas a maldecir a todo el mundo: a tus padres, a tu hermano en especial, a ti, por haber caído en trampa...
Tras una hora de lloros en una esquina de tu cuarto, y insultos en contra de todo el mundo, comienzas a tranquilizarte, y paras de llorar.
Dejas esos pensamientos a un lado, y sin que tu lo hayas planeado, llegan a tu mente otros, de hace bastante tiempo, de cuando no te enterabas muy bien de que pasaba a tu alrededor, de cuando no temías a las consecuencias, pues no sabías que existían.
Tu mente vuela, y, de repente, te encuentras con una niña de seis años, una niña que no le teme a las consecuencias, para ella todo es felicidad.
Está jugando en el parque con su hermano de dos añitos, los dos ríen y juegan juntos.
Juega, corre y acaba calléndose.
Se hace una herida y sangra, pero a pesar de todo es fuerte y se levanta. Contiene sus lágrimas en sus ojos verdes esmeralda, hasta que llega a casa y comienza a llorar en su cuarto todo lo que puede, para quitar un poco del dolor de aquella herida.
La herida duele y escuece durante algún tiempo.
Ese tiempo pasa y le sale una postilla. Ella como una tonta se la quita, aunque sabe que le va a doler, y entonces, la herida vuelve a sangrar. Así una y mil veces.
A pasado mucho tiempo, y ya no hay herida, solo una pequeña cicatriz que quedará para siempre.
Vuelves en ti después de pensar en aquel lejano recuerdo, y, como un acto reflejo, miras la cicatriz que te quedó. Ya tan pequeña.Y entonces te ríes, te ríes de ti misma, y piensas:¿Cómo pude ser tan tonta?
En ese momento, piensas también en todos los errores que has cometido en la vida, te ríes y comprendes que aún te queda mucho por aprender. Ya da igual, lo hecho, hecho está, lo importante no es olvidar, sino recordar sin que te duela.  Recapacitas y prometes que a partir de ahora jugarás con más cuidado.
Luego corres al cuarto de tu hermano y lo encuentras allí, sentado en su cama jugando a la Nintendo Ds. Te acercas, y le abrazas.
Él queda desconcertado, y antes de que pueda decir nada, te apresuras hacia la puerta, le sonríes, y le dices:Te quiero, hermanito.
Vuelves a tu cuarto ya más feliz, y piensas que eso es lo que deberías haber hecho desde el principio.
Te alegras, y sonries para tus adentros.

La Vida...

Es un largo recorrido que vas creando Tú mismo, según como eres, como la has ido viviendo y como piensas vivirla. Muchas veces, quizá demasiadas, es dura, muy DURA, Tú te angustias, te enfureces, y sientes un terrible vacío en tu interior, piensas  que  nada seguirá igual, que todo cambiará y no volverás a sonreir... Que no volverás a ser felíz, a recordar aquellas estúpidas y pequeñas cosas que conseguían hacerte reir o llorar, odiar o amar, e incluso quitarte las ganas de vivir. Todo ello siempre fue muy doloroso, alegre, hasta algunas veces, extraño, pero siempre fueron por alguna razón, ESA razón de la que te acuerdas al cabo de unos meses o años y piensas que te encantaría cambiarla, te maldices a ti mismo por haber fallado de esa forma, por no haber creido en ti...
Piensas que fue un error, que toda tu vida fue un error, y quieres que esa vida se acabe.
Los obstáculos cada vez van siendo más difíciles y más dolorosos, más insoportables...
Sientes un gran dolor en tu interior, y deseas, deseas con todas tus fuerzas GRITAR, gritar lo más fuerte posible para que todo el mundo te oiga y sepan que estas triste.
Acabas perdiendo la razón de vivir, porque todo cambia a tu alrededor y tu quieres que todo siga igual, como en los viejos tiempos, en los que siempre fuiste tan FELÍZ(L)...Esos tiempos en los que no sabías bien que ocurría a tu alrededor, que no te dabas cuenta de los cambios, esos tiempos en los que toda la gente vivía por ti y te hacían sentirte completa. Los tiempos en los que no sabías que en la vida existía ALGO más.
Por todo ese dolor, a veces causado por la felicidad que viviste en el pasado, Siempre que te acuerdes de él, siempre que tu corazón sufra...No te rindas NUNCA por muchos obstáculos que te envíe la VIDA...
Y si crees que ya no puedes más, piensa que tu eres mucho más fuerte que esos obstáculos, si crees en ti, PODRÁS SUPERARLOS.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Como soy:

Soy una chica corriente que todavía no sabe bien usar el blog, pues acabo de empezar, pero ya estoy entusiasmada con la idea de aprender a usarlo. Intentaré escribir lo mejor que pueda.
Voy a contar mis pensamientos, estados, reflexiones, pero todo de la forma más especial posible.
 
Me gustaría que a la gente le gustara lo que escribo, y me animará a intentar mejorar, pero por ahora lo único que puedo hacer es poner todo mi empeño en conseguirlo. Deséenme suerte:)

Ser como una flor que encontró la muerte, y que tras largos años de tristeza, soledad, dolor y melancolía por lo que fue y lo que es ahora, Renace de forma especial, haciendo que todo a su alrededor se vuelva bello y alegre.