martes, 10 de enero de 2012

Historia 1: "Sombras de Agua" 4

Capitulo 4: Escapar.

Salí del instituto a toda prisa. Ni siquiera me paré a mirar la hora que era, no era capaz de pensar en eso.
Corrí calle abajo, cruzé la avenida y me paré a descansar un momento en un banco.
Tenía el corazón acelerado por lo que había escuchado a través del móvil.
Volví a encenderlo y escuche atentamente el último mensaje del buzón de voz.
Era mi madre que gritaba exaltada Había una gran angustia en su voz, un tono lleno de nerviosismo.
-¡Lee!¡Lee! ¡No me coges el teléfono, estoy muy preocupada, necesito que vuelvas a casa, ya! Date prisa, ha pasado algo...- Su voz se cortó, y sus últimas palabras comenzaron a sonar con una voz ronca de tanto gritar.
-Por favor, vuelve en cuanto oigas el mensaje...- Ahí se cortó definitivamente.
¿Qué habría pasado?¿ Por qué estaría mamá tan exaltada, tan... Angustiada?

Necesitaba saber las respuestas a estas preguntas, así que no me lo pensé dos veces y me levanté de un salto del banco.
Volví a alcanzar la velocidad que llevaba antes de parar en solo unos segundos. Todo en mi mente comenzaba a ser borroso por la fatiga, pero a pesar de ello, no paré.
Después de unos segundos más en la carrera, por fin, llegué.
Fui a dar el paso, a abrir la puerta, pero entonces, me detuve.
¿Por qué paraba? ¿Tanto correr y ahora me quedaba quieta en el sitio sin mover ni un músculo? No es extraño, en realidad no sabía si quería enterarme de lo sucedido.
Pero..¿Y si fuera algo bueno?
No.Lo descarté en seguida al recordar el tono de voz con el que me hablaba mi madre a través del mensaje.
En ese instante algo me hizo cambiar de opinión. Allí en frente, en la entrada de mi casa, había aparcada una ambulancia.
Antes no me fijé en ella porque estaba muy ocupada corriendo.
Me decidí en un segundo y abrí la puerta de par en par. Miré en todas partes. 
No había nadie en el salón, ni en la cocina, ni el el baño...
Subí las escaleras agobiada y me caí un par de veces hasta hacerme un buen corte en el brazo, pero eso no me iba a detener, nada podía.
Llegue a la habitación de mi padres, y allí, mi mundo se derrumbó.
Vi una figura tumbada en la cama. No producía el menor movimiento, y no daba señales de vida, era la peor imagen de toda mi existencia.
La esbelta figura que yacía en la cama no era otra si no Cassidy...
Cassidy...Cassidy... 
Mi mente volaba, pero entonces llegó el pánico, y la verdad.
-¡Cassidy!- Grité con todas mis fuerzas.-¡Cassidy!-

Miré a mis padres se encontraban en una esquina del cuarto, también, sin el menor movimiento.
-¡Mamá, papá! ¡Cassidy, está...!- Me tragué las palabras, no quería escucharlo, no podía escucharlo.

-Eileen, tu hermana iba hacia casa...- Soltó unas lágrimas y un pequeño gemido.- Y un coche, la atropelló... La llevaron a urgencias..-Cada vez que hablaba, cada palabra producía un dolor insoportable para todos los que estaban en la sala.-No pudieron hacer nada... Ella...-
-Murió...- Acabó papá.
Pasaron unos instantes en silencio.
- Lo siento cariño, nosotros no pudimos hacer nada.
Comprendí que se sentían impotentes, pero yo no estaba dispuesta a creerlo. No después de haber discutido con ella tan recientemente, no por algo que antes era tan importante para mí, y ahora solo era una tontería más...
Me abalancé sobre ella y abrazé fuertemente su figura frágil y sin vida contra mi pecho. Lloré, lloré lo más alto y ruidosamente que pude. Lloré para deshaogarme como muchas otras veces...
-¡Cassidy!¡Cassidy!¡No me dejes!¡ No te puedes ir!¡No después de lo que te dije!¡Lo siento, lo siento mucho! Hermana...No..Puedes dejarme... so-..la...-Las lágrimas corrían por mi rostro como ríos yendo rápidamente hacia el mar.

-Cassidy...-Mis palabras eran casi inaudibles.-No te vallas.- La miré fijamente a la cara y sonreí con dulzura mientras intentaba poner buena cara.-¿Que haré yo sin ti? Sin mi hermana mayor, sin mi gemela tonta que siempre tiene razón y siempre me cuida, me protege, me ayuda, me quiere...-

La dejé suavemente sobre la cama, no podía seguir allí.
Corrí de nuevo al exterior de la casa, tenía que escapar, escapar de aquella sensación de vacío.
Corrí y corrí, y sin saber como, acabé de nuevo en aquel callejón aquel el que lo conocí.

Estaba sola, triste y asustada, lo tenía todo.
La soledad es lo que más temo en el mundo, más que a nada.
Pero, en realidad no estaba tan sola como pensaba, pues allí en el callejón, había alguien.

3 comentarios:

  1. y me lo quedas asii¿?¿??!!!!
    no se me pueede quedar con tanta intrigaa!!
    xD XD xD

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  2. De eso se trata, :P de la intriga xD tendrás que esperar a que continue porque no pienso adelantarte nada :P

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