miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Verano = Vacío?

¿Este título es un mal comienzo, no?

Hoy voy a abriros, prácticamente todo mi corazón, pero por favor no toquéis nada, a ver si vais a romper alguna vena o alguna arteria, y la liáis... 

Solo, mirad con atención.

¿Veis, ese gran vacío de allí?
Sí, ese. Él que parece un gran agujero negro, ese que va creciendo por momentos.
¿Sí?¿Ya lo habéis visto?
Bien... Ahora cuidado, no os acerquéis mucho.

Esa aura negra que lo rodea está formada por una mezcla de melancolía, soledad, nervios, desilusión y desamor...
Si os acercáis más de lo debido, la gigantesca masa de sentimientos negativos se introducirá rápidamente en vuestro cuerpo, antes de que os podáis dar cuenta, antes de que podáis hacer algo para impedirlo...

No toda la vida es un cuento de hadas, ni un viaje por el parque, no es como siempre la habíamos soñado desde niños. Más bien, acaba siendo todo lo contrario.
Puede que os parezca muy negativa, pero en realidad, yo soy así, siempre veo la peor parte de todo. Se me es difícil ver lo momentos buenos. Por eso, siempre que puedo, guardo perfectamente en mi memoria todos los momentos que he disfrutado en mi vida, todos los momentos en los que de verdad he sido feliz. Esos instantes en los que el tiempo transcurre más deprisa de lo deseado, intento archivarlos en mi memoria y nunca, nunca más, perderlos.

Pero volvamos al tema inicial: "El Verano".
¿Nunca os habéis levantado por la mañana y os habéis preguntado: "¿Qué estoy haciendo aquí?"?
Ese inmenso vacío que sientes al levantarte y no tener nada que hacer, y simplemente ver como pasan los segundos, los minutos,las horas, los días, las semanas, los meses...
Durante este curso cada mañana y cada tarde me repetía a mi misma: " No te preocupes, no te estreses, aguanta. Ya queda muy poco para el verano. Cuando el verano llegue, podrás hacer todo lo que durante los día de clase no has podido hacer. Podrás acabar todo lo que tienes a medias. 
Aguanta."

Y luego "BOOM", llega el verano y todo aquello que haces es pasarte el día en la cama sin realizar todo lo que te gustaría hacer...Viendo el tiempo pasar. Preguntándote qué sentido tiene eso.

Llevo varios días avanzando en mis proyectos, pero siento que me falta algo. Me falta la ilusión, las ganas de comenzar a hacerlos.

Ya nada me ilusiona de verdad, y eso me asusta.

Estoy rodeada de gente y me siento sola, siento que nadie comprende lo que siento. No soy capaz de explicar bien estos sentimientos pero yo me los imagino como un gran vacío que va comiéndome por dentro. 
Seguirá y seguirá, hasta que ya nada pueda salvarme, hasta que ya no sepa quién soy y qué tengo que hacer con mi vida...

Tengo un recuerdo de este verano, no sé si es bueno o malo, pero sé que me gustaría conservarlo.
Recuerdo que al final del campamento, el último día, una chica me dijo: " Blanca, tú siempre estás sonriendo y riéndote, ¿por qué? "

Solo respondí: " No sé. Yo soy así."
En ese momento me hubiera encantado responderle: " Porque cueste lo que cueste, intento ser feliz, intento no consumirme por dentro. "
Siempre he sido feliz, no voy a negarlo. No tengo traumas infantiles, en realidad no me ha pasado nada malo. No quiero que penséis que toda mi vida he sido infeliz ni nada, tengo una familia estupenda y los amo con toda mi alma al igual que a mis amigos, pero en algún momento, mientras crecía, ese vacío entró en mí, y ahora solo lo veo todo negro.

Siempre intento dar la imagen de "chica alegre" porque quiero dejar de lado todo este sufrimiento sin sentido, quiero volver a ser esa niña pequeña que se reía por cualquier cosa, no quiero preocuparme por cosas que no tienen ni pies ni cabeza.

¿Sabéis? Supongo que todo el mundo ha sentido esto aunque solo haya sido una vez en la vida. Sinceramente, no se lo deseo a nadie.

Hay gente muy mal física y mentalmente por culpa de lo que han sufrido, y yo aquí quejándome de problemas estúpidos...

Ojalá este vacío me deje de una vez.
Sé que nunca se irá del todo, permanecerá escondido en mi interior para luego salir con fuerza y destrozarme de alguna forma, pero aún así, ojalá...

Puede que estos sean síntomas de la madurez y de la adolescencia, porque empezamos a darnos cuenta de complicada que es la vida, y que no va a ser todo siempre "color de rosa".Y puede que muchos de vosotros os sintáis igual o tengáis sentimientos parecidos. Yo solo os digo una cosa, por lo menos en mi opinión todo esto ha servido para darme cuenta de algo. Aunque esto no solucione el problema, he llegado a una conclusión:

"¡La adolescencia es un asco!"


(Ya veis que si el título era horrible, el final lo "mata")


By Blanca

viernes, 29 de junio de 2012

Cambios.

Ya volví, después de millones de años en una cueva subterránea sin ver la luz del sol, aquí me tenéis.
Como veis sigo viva, y no, no es que no me acordará de vosotros, o que estuviera enferma, o en el hospital (eso quiza es algo fuerte), simplemente es que no sabía qué escribir, no tenía inspiración.
Bueno, hoy voy a contaros cosas de mi vida.
Sé perfectamente que no os importa en absoluto, pero bueno, yo uso este blog para desahogarme y poder expresar mejor mis sentimientos de distinta forma.
Voy a empezar por deciros que mi blog no va a dar un cambio drástico, pero empezaré a escribir más a menudo (o lo intentaré) y por ello voy a comenzar a contar más cosas sobre mí y mi vida, en vez de ser tan reservada.
Me gustaría contarle a la gente como me siento, pues yo creo que esa es la finalidad de escribir aquí...

Antes que nada:
¿Os gustan los cambios que hice?
He estado durante bastante tiempo buscando cosas para decorar un poco más mi blog, y espero de verdad que sean de vuestro agrado.
No me gustaría decepcionar a mis fans.. Je, je ,je. (Es broma, yo no soy tan creída)

Muchos de estos cambios, y espero que otros que haga más adelante, me ha enseñado a realizarlos mi querida amiga, (y que conste que no le estoy haciendo la pelota) Alicia Kerplunk.

Y de ella os quería hablar hoy. De ella, yo y nuestra vida juntas.


Alicia, Alicia Kerplunk, bueno en realidad, como todos habréis pensado ya, ese no es su apellido de verdad. No voy a deciros cual es, por si ella no quiera que se haga público, pero aún así os voy a hablar de ella....
Para mí, es una amiga muy... Hay muchos adjetivos para describirla: Buena (maligna), graciosa (sacrcástica), confiable (ese no lo puedo criticar), lista (a veces demasido),etc. 
Bueno, ahora en serio, ella es lo mejor, es todo lo que se podría desear en un amiga, tengo otra amigas también muy, muy buenas, pero claro hay cosas en las que no se pueden comparar.

Últimamente, no quedamos tanto, pero en realidad, yo sé que siempre ha habido una conexión especial, y siempre la habrá. De eso no hay duda. 

Siempre me lo paso muy bien con ella.
Bueno y ahora, después de muchos párrafos de hacerle la pelota, (que al principio no era mi intención) os dejo. 
Espero no haberos aburrido mucho con mis historias, pero ya os advertí al princio, las cosas van a empezar a cambiar un poco, voy a contaros mi vida más a menudo. 

By Blanca.



miércoles, 25 de abril de 2012

Historia 1: " Sombras de Agua" 8


Capítulo 8: Instinto y confusión.

Cerré la taquilla. Se oyó fuerte golpe metálico.
Agarré fuertemente los libros y me dirigí a mi clase.

Aunque ya había sonado la campana en medio del pasillo seguía habiendo mucha gente. Cada persona se dirigía aun sitio distinto, por lo que algunas tropezaban entre ellas.

Caminé con lentitud hacia el aula B, cuando algo me distrajo.
Kevin me miraba, me giré para devolverle el gesto.
Él se dio cuenta, y me regaló una dulce sonrisa. Yo le respondí de la misma forma.
Una gran masa de calor acababa de entrar en mi cuerpo, haciendo que me sorprendiera.
Por unos segundos me sentí completa.

Entonces, dolor.
Me había chocado contra algo, mejor dicho, alguien.
Sus fuertes brazos me agarraron por los hombros.
-Ten más cuidado, preciosa. Podrías hacerte daño.- Al oír estas palabras, alcé la vista.
Brad.

-Hola Brad. Lo siento mucho.- Me disculpé un tanto cabizbaja.
-No te preocupes. ¿Pero tú estás bien, no?- Al decir esto, una amable sonrisa se dibujó en su rostro.
-Sí,sí, no tiene importancia.-
Brad se dio media vuelta, dándome la espalda, y comenzó a caminar hacia el aula en la que todos nos esperaban ya.

-Vamos, te acompaño a clase.-
Iba a decirle que no hacia falta, tampoco estaba tan lejos, pero antes de poder contestarle, él me agarró suavemente por el brazo, y continuó andando sin decir palabra.
Cuando conseguí entreabrir un poco los labios, separando la comisura superior de la inferior, susurré:
-Vale...-



Por fin habían pasado ya las interminables horas de clase, y todos nos dirigíamos a nuestras casas.
Con un gesto de mano, me despedí de Yas, quien me sonrió divertida.

El resto de la mañana sucedió con tranquilidad.
Llegué a casa, comí, y me puse a hacer los deberes. No dormí siesta, nunca duermo la siesta, va en contra de mí.
Cuando terminé de hacer los deberes, me levanté de mi asiento frente al portátil y estiré mi cuerpo levantado los brazos hacia el techo.
Miré el reloj. No era tarde, podría salir a dar una vuelta.

Y, con este pensamiento aún flotando en mi mente, cogí una chaqueta blanca y lila de forro polar, y me aventuré al mundo exterior.


En realidad, no hacia frío, pero me alegré de haber cogido la chaqueta cuando una suave y ligera, pero a la vez fría, brisa otoñal, me pasó por encima.

Mi cuerpo tembló y se estremeció al entrar en contacto con ella, sin embargo, se pasó pronto gracias al calor que me transmitía el forro polar.

Finalmente llegué al parque, y allí, mi sorpresa fue en aumento.
Kevin estaba allí, entrenando, como el otro día, al parecer era una rutina.

Intenté encontrar un sitio donde esconderme para que no notara que estaba allí, pero era tarde.
Kevin se giró levemente hacia donde me encontraba, me había visto.
Ya no tenía sentido escondido esconderme, así que, me armé de valor, y me senté en uno de los columpios, sin quitarle los ojos de encima.

Pero el no pareció notar que le estaba observando, y siguió entrenando como si nada.
Pasados unos minutos, Kevin se giró hacia mí, y, con la bolsa de el equipamiento para entrenar colgada del hombro, fue hasta donde yo me encontraba.
Me balanceé suavemente en el columpio, esperando a que se aproximara todo lo posible.
Cuando estuvo frente a mí, mirándome fijamente, detuve el movimiento de mis piernas involuntariamente, quedando así en frente de él, sin que nada me distrajera de su magnífico rostro, y su bien fornido cuerpo.

-¿Entrenando?-. Dije con dulzura, y en ese instante me arrepentí de lo que había dicho.

¿En serio, Lee?¿Entrenando? ¿Es lo mejor que podías decir? Para eso mejor no digas nada...
Esos pensamientos hicieron que me apenara.

Pero él ignoró mi pregunta y, suavemente, formuló otra:
-¿Tienes frío?-.

¿Frío? Es verdad, hasta ahora no me había dado cuenta. Mi cuerpo entero estaba temblando a causa de las heladas brisas que recorrían la ciudad, que recorrían cada recoveco del barrio.
Al final, el forro polar no había servido para nada...

Kevin, sin esperar ninguna respuesta por mi parte, me protegió del frío con sus fuertes, y ahora llenos de sudor, brazos.
Sin embargo el sudor no me importó, solo me importó la muestra de cariño que estaba teniendo conmigo.

-Ven-. Dijo sin más.
Soltó el abrazo y agarró con fuerza, pero a la vez con delicadeza, mi mano.
Echó a correr sin mirar atrás.
¿Después de aquel durísimo entrenamiento todavía tenía fuerzas para correr así?
Alejé aquel pensamiento de mi mente, tenía que mirar por dónde iba, o sino tropezaría y caería.


Seguimos corriendo unos minutos hasta que, por fin, nos detuvimos.
Nos encontrábamos enfrente de una gran casa, con aspecto antiguo pero elegante, muy elegante.
Tenía jardín, huerto, invernadero, piscina, zona recreativa, balneario e incluso pistas de tenis, fútbol y baloncesto.
 Más que una casa, en total parecía u  hotel, y uno muy lujoso.
Pero el centro de todo, la casa, daba más sensación de antigüedad que de riqueza.

Kevin entró en el interior de “La Fortaleza” y me hizo  un gesto con la cabeza para que le siguiera.

Entré cuidadosamente por la gran puerta a modo de verja corredera, y le seguí en silencio.
¿Qué era este sitio? ¿ Por qué me había traído aquí? No lo sabía, y eso cada vez me inquietaba más, pero todo pasó al entrar en la casa.
En su interior había una sensación de calidez, de familiaridad, de hogar.
Era una casa muy, muy grande, una mansión, pero eso no hacía que estuviera fría y solitaria. Es más, todo lo contrario.

Llegamos a una gran sala a la derecha de la entrada.
Kevin le dio al interruptor de la luz y todo quedó completamente iluminado.
Era el salón más grande y elegante que había visto en toda mi vida.
Grandes, y a mi parecer cómodos sillones tapizados en cuero blanco se encontraban centrados en la habitación, los tes alrededor de una pequeña mesa de café, realizada en vidrio transparente.
En frente de los sillones se encontraba una grande y espaciosa chimenea, formada por ladrillos rojos.
No aparentaba que la hubieran usado hace poco, pues las marcas de hollín y cenizas casi no se encontraban en ella.

Las paredes de enfrente y de la derecha de esta tragadora de fuego, se hallaban adornadas con bellos y lujosos cuadros de artistas antiguos, realizados al óleo.

En estas paredes también se encontraban dos estanterías, una en cada una. Todas estaban llenas en su totalidad de libros y cuadernos de anotaciones.

El suelo estaba adornado con una gran moqueta en tonos rojos y blancos. Y del techo colgaba una enorme y pesada lámpara de cristal, de la cual colgaban miles de cristales, todos en tonos transparentes o blancos.

-Siéntate. - Ordenó Kevin.
Él había intentado hacer una petición, pero lo que había pronunciado era mucho más serio y brusco de lo que debería. Por ello, sonó, claramente, como una orden.

No dije nada, solo me quedé observándole.
Todavía no sabía que hacia en esa casa, así que me limité a escuchar.
Me senté en uno de los sillones y esperé.

-Está es mi casa.- Hizo una pausa.- Ponte cómoda. Voy a ducharme. Ahora vuelvo.-
Tras esto, subió con tranquilidad las escaleras de la casa hasta desaparecer en el piso de arriba.

Estuve unos momentos sentada en el sillón, pensando qué hacer.
Entonces me entró sed, y me decidí a buscar la cocina.
Viajé por la casa durante bastante tiempo. No sé cuanto, lo único que sabía era que había dejado de escucharse el agua de la ducha.

Después de las miles de vueltas que di por la casa hasta haber visto casi todas la habitaciones, por fin, hallé la cocina.

Me serví un vaso de agua del grifo, y bebí un poco. Lo dejé sobre la encimera de granito.
Me apoyé en esta misma, y dejé que mi ente volara.

Seguía sin saber la razón de mi llegada a esta casa, pero la sensación de calidez y de comodidad que me transmitía el hogar, calmaba mi curiosidad, haciéndome ver otras cosas.

Y, mientras mi mente volaba, y yo seguía en mi mundo, mi codo golpeó el vaso que minuto antes había dejado ahí.
El vaso cayó sin remedio al suelo.
La lluvia de cristales armó un gran estruendo.

Me sorprendí y me sobresalté, y entonces vi algo que me dejó en shock durante algún tiempo.

Agua.
El agua. Pequeñas, preciosas, transparentes, brillantes, y frías gotas de agua flotaban alrededor de los restos del vaso, y se elevaban cada vez más y más hacia el cielo.
Volaban con suavidad, lentas y tranquilas, libres y ligeras, como si nada del exterior pudiera afectarlas en nada.

Confusa y asustada me fui alejando de esa zona, andando hacía atrás.
Hasta que algo, o alguien, se chocó con mi cuerpo por la espalda.

¿Habría visto él lo que había pasado? ¿Habría sido yo la que había hecho que pasara? Y lo más importante...¡¿Qué había pasado?!

Reflexión: "Miedos"


¡Hola!
Hace ya un tiempo que no escribo, pero ahora, he vuelto.
Por si os lo preguntáis, no, no estoy aquí para escribir la siguiente parte de mi historia, titulada: "Sombras de Agua".
Sé que algunos y algunas (¿Algún chico está siguiendo mi historia? Y si la sigue, ¿le gusta? Me gustaría que me comentarais para contarme que os parece como escribo y lo que escribo. Me gustaría saber más de vosotros, si es posible...) estáis esperando a que escriba, pues lo siento mucho, aún no lo hice.
Bueno, ya no os aburro más con mis preguntas.

Ahora estoy en clase, y nos han dejado tiempo libre (toda la hora) para hacer lo que queramos con los ordenadores de instituto.
Hoy me apetece reflexionar sobre algo, que al menos a mí, me parece un tema importante.
En mi opinión afecta a mucha gente, pero cada uno tiene el suyo. Voy a hablar de uno en especial.


"Los miedos: La Soledad." 

Los miedos. Todos tenemos miedo a algo...

Normalmente, los miedos son comunes y concretos: La oscuridad, los bichos, las alturas... 
La mayoría de las personas, (incluyéndome a mí...) tiene miedo a alguna de estas cosas. Aunque a veces quieran negarlo, en la vida, siempre hay que tener miedo a algo...
No intentes negarlo, es mejor dejar que tus sentimientos, tus emociones y sensaciones afloren a la superficie. Salgan al exterior de tu cuerpo.

A veces te da miedo que te puedan herir por saber cómo eres en realidad, pero no pienses siempre tan negativamente, intenta creer más en las personas.

Como alguien muy querido para mí me dijo el lunes, y me recuerda todos los días: "Tienes que creer más en las personas. No puedes  pensar que todas las personas de tu alrededor quieren secuestrarte, robarte o incluso asesinarte. Piensa en que un noventa y cinco por ciento (95 %) de las personas de este mundo son buenas, y en que el otro cinco por ciento (5%), no están por todos sitios. Solo algunas personas podrían querer hacerte daño, y, sinceramente, donde más se ven es en las películas. 
Tienes que creer en las personas, y sobre todo, en ti misma, sé más positiva, te hace falta."

Sinceramente las charlas que me da mi padre me hacen reflexionar mucho. Siempre intento guardarlas en mi mente el mayor tiempo posible. Así cuando sea mayor, me acordaré de  esos momentos en los que abrí los ojos para ver la realidad del mundo en el que vivimos.


No sé qué haría sin esos consejos, sin mi padre, sin mi familia, sin mis amigos...
Pues en mi opinión, aparte de todos esos pequeños miedos que siempre nos acompañan, hay uno que supera a todos los demás, uno que todos tenemos en nuestro interior aunque no nos hayamos dado cuenta aún, aunque no queramos aceptarlo...


La Soledad...
¿Qué haríais si os quedarais solos en el mundo?
¿Qué haríais al recordar los buenos momentos vividos con ellos? 
¿Qué haríais si solo con acordaros de su rostro, su sonrisa, su expresión su frase... se os saltaran las lágrimas?
¿Qué haríais al pensar que ya no los volverás a ver? Ya no volverás a reírte con ellos. Ya no volverás a verlos sonreír. Ya no volverás a abrazarlos y a decirles cuanto les quieres. 
Ya no volverás a estar junto a ellos...


Y, con el tiempo, te irás olvidando de esas personas, de tus recuerdos con ellos, de lo mucho que las querías y lo mucho que las echas de menos...


Siempre hay que intentar pensar positivamente, pero hay veces en las que no puedes evitar pensar: " ¿Qué pasaría si...?"
Por mucho que lo intentes no podrás alejar por siempre esos pensamientos, pues algún día, tendrás que recibirlos, entenderlos y aceptarlos.


Nadie quiere quedarse solo, pero todo tiene que ocurrir...

Por ello, puedo decir, con toda seguridad, que el mayor miedo de cualquier persona, de la humanidad, es la SOLEDAD...

domingo, 11 de marzo de 2012

Historia 1: " Sombras de Agua" 7

Nota de Autora: -Exámenes, exámenes, exámenes. Eso y deberes es lo único de lo que últimamente sé hablar. Siempre lo mismo. Al menos ya terminaron.  Todo ha acabado.- ( -Por lo menos para la 2ª evaluación- Cara de circunstancias.)


Capítulo 7: Cartas, escritos, y anotaciones.

Cerré la puerta tras de mí. 
Corrí a mi escritorio, me senté en la silla y con un brusco movimiento, dejé caer mi cabeza sobre la mesa.
Un fuerte golpe se oyó en la estancia.

Comencé a pensar en o ocurrido detenidamente.
El lunes, cuando llegué a clase, lo primero que vi fue un montón de rostros con muecas de preocupación.
Mis amigos me rodearon y comenzaron a preguntarme sobre mi estado, mi salud, y demás cosas relacionadas con el tema.
Por lo demás, el día transcurrió normal.
Hasta que...

                     Querido Diario:      
                                                                      
Ayer el día fue muy agitado, sobe todo porque después de la primera clase. Me encontré con Brad.
Él me agarró del brazo y me abrazó, ¡delante de todo el mundo!
Fue un momento memorable. Mientras me abrazaba, comenzó a decirme cosas preciosas al oído, me sentí genial, pero a la vez me rodeó un gran sentimiento de incomodidad. Yo, no me sentía del todo bien haciendo eso...
Luego se despidió besándome en la mejilla, y yo, como una tonta, se lo permití...
¿Hice bien?
Antes lo habría tenido claro... ¡Sí!
Pero ahora...No sé si estuvo bien...

El resto del día me lo pasé mirando por el rabillo del ojo a Kevin. Le miraba disimuladamente. Miraba su perfecto cuerpo, su perfecto rostro.

Sin duda lo mejor era que él me devolvía las furtivas miradas. Aunque de forma más calmada, más profunda, como si quisiera descubrir algo dentro de mis ojos.

Si te digo la verdad, mi corazón se aceleraba cuando él me miraba. Hasta un  punto en el cual ya no podía ni respirar.

Fue un día extraño pero estupendo. En realidad, me sentí bien.
El próximo día te sigo contando, ¿vale?

Eileen.

Bueno, puede que tener un diario a los diecisiete años sea un poco extraño. Incluso, infantil. Pero la verdad es que es un buen medio para desahogarte sin molestar a otras personas con tus “absurdos” problemas.
 Me encanta escribirlo. Me siento libre para decir, o escribir, todo lo que quiera, sin que haya nadie que replique.


Cerré el pequeño libro malva, y me levanté de mi asiento.
Lo que había pasado estos días no era normal.
¿Dos chicos?, ¿En mi vida?, Yo, ¿Enamorada? 
Pero ahora el nuevo problema... ¿De quién?

Mi mente estaba en plena confusión. Cada parte de mí tenía una opinión diferente.
¿Qué debería hacer? Ni idea.
“Genial, buena respuesta Eileen”Pensé para mis adentros.

Decidido. Tenía que pensar. Pero aquí no.

Salí de mi curto y cerré la puerta con mucho cuidado. Intentando no hacer ruido para no despertar a mis padres, que en esos momentos dormían plácidamente.
Últimamente nadie dormía bien en mi casa. Después de... Aquello.

Bajé las escaleras, cogí mi abrigo del perchero, y,con un ruido sordo por parte de la puerta, salí a la calle.

Comencé a pasar las calles en dirección al parque que se encuentra cerca de mi casa.

Cuando llegué al parque me dirigí a “ese” sitio.
Me adentré en el bosque observando por si alguien me seguía, y me detuve frente  un gran árbol oculto por varios grupos de árboles, ramas y troncos a su alrededor.

Desplacé lo que tapaba la entrada oculta del gran árbol. Entré y volví a ocultar la entrada.
¿Lo rimero que vi?
Oscuridad.

Más tarde, mi vista se fue aclarando, y conseguí fijar mi mirada en el símbolo que se encontraba en la pared, marcado.

Estaba hecho en el interior del tronco.  Lo hizo Cassidy, cuando teníamos cuatro años.
La imagen me trajo muchos, muchos recuerdos. Y no eran precisamente alegres.
Luego a mi mente llegaron todos los momentos que he pasado con Cassidy durante mi vida.

Ya no sabía qué hacer llorar, reír, enfadarme, deprimirme. ¡No sabía qué hacer!
Odiaba esa confusión. Yo quería saber qué hacer. No podía seguir así...

 Me apoyé en la pared con la espalda y dejé caer el cuerpo hasta tocar el suelo.
Agarré mis rodillas con mis brazos y escondí mi rostro entre mis piernas.
Comencé a pensar sobre qué hacer.
¿De quién estaba enamorada? Y sobre todo, ¿Estaba enamorada?
¿Amor?, ¿No son palabras mayores?

Los pensamientos daban vueltas en mi mente...

Pero... Algo me distrajo...
¿Un ruido?
Salí de la cueva secreta , y, después de tapar la entrada, me encamino hacia donde escuché el ruido.

Llegué de nuevo al parque, y lo que vi allí, me dejo sin respiración.
Kevin...

Era la imagen más bella que jamás había visto.
Él estaba entrenado en el parque.
Lo observé bien.
 Vi su torso desnudo. El sudor por el duro entenamiento al que se sometía, recorría lentamente el cuerpo entero. Sus pectorales brillaban por el sol de la tarde.
Era perfecto.

Llevaba unos pantalones piratas que le llegaban un poco por debajo de la rodillas, solo, unos centímetros.
Su pelo castaño, y sus ojos color aguamarina, relucían a causa de los últimos rayos del sol que se reflejaban.

Sin darme cuenta, el tiempo pasó, y yo seguía observándolo.
Él se giró al oír un ruido. Sin querer, había tropezado, y me había caído.
Instintivamente, me escondí, y él, al no ver nada, siguió entrenando.

Después de horas comenzó  anochecer, y yo seguía observándole.
Finalmente, él recogió y se fue del lugar.

En cuanto divisé que ya no se encontraba allí, me marché.


Llegué a casa tranquilamente, todavía pensando en esa tarde.
-¡Lee! ¿Eres tú?- Oí una voz. Venía de la cocina.

-¡Sí mamá, soy yo!- Grité cerrando la puerta tras de mí.
-Me voy a mi cuarto.-
-Vale. Oye Lee, tu amigo Brad ha llamado.-Me informó.

-Esta bien. Gracias mamá.-
Subí las escaleras y entré en mi cuarto.
Me tumbé en la cama. En mi cuarto había algo extraño. En mi mesa se encontraba un sobre blanco.

Me levanté y lo cogí. Saqué la carta de su interior, y comencé a leer.

Eileen.- Leí en la contraportada del sobre.

"Por favor, nunca vuelvas a desmayarte.
Tuyo, siempre."

Ya está. Eso es todo lo que está escrito en la carta. Solo eso. Pero con solo eso, quien sea que lo haya escrito consiguió alegrarme más aun el día, la semana, el mes, e incluso, el año.
Estaba feliz.
Esa carta, me había devuelto todo el amor que había perdido después del gran trauma que sufrí.

Alguien se preocupaba por mí.
Alguien...

martes, 14 de febrero de 2012

Historia 1: "Sombras de Agua" 6

Nota de Autora: - Siento mucho haber tardado tanto, pero con tanto exámen... Bueno, como disculpa aquí les dejo un capítulo bastante largo. Espero que les guste, y muchas  gracias por leerlo.-


Capítulo 6: La confusión se respira en el ambiente.


Amor...
Una sensación increíble, un sentimiento indescriptible.
Me separé lentamente de él, necesitaba coger aire.
En ese instante, me fijé,por primera vez con mayor lentitud, en sus ojos.
Las gemas aguamarina clavaron su vista en mí. Me observaban a los ojos. Estaban intentando entender mis sentimientos a través de ellos.
Miraban de arriba a abajo mi fino rostro, haciéndome sentir vulnerable ante aquel gento imponente.
Sus ojos me recordaban al mar; azulados, profundos, interminables...

Me solté de su agarre lentamente y él dejó de analizarme.
Iba a pronunciar palabra cuando, de repente, todo comenzó a difuminarse y oscurecerse a mi alrededor. Todo se volvió negro.
Antes de  perder la razón, noté como alguien me sujetaba fuertemente para no dejarme caer.


Amor...Amor...Amor...
La palabra resonaba en mi mente. Cada vez se hacía más intensa. Aunque, en realidad solo era... Un susurro...

Abrí los ojos muy despacio, y observé el lugar en el que me encontraba.
Ya no estaba en el callejón, ya no estaba con él.
Me encontraba en mi habitación, tumbada en mi cama. Eché un vistazo a mi alrededor, y vi a mi madre sentada junto a mí, apollada en la cama.
Realicé un suave movimiento, intentando no desperatarla, ya que se la veía destrozada y su cara mostraba un gran cansancio.
Sobre y bajo sus ojos había restos de lágrimas. Ella no había parado de llorar.

En ese momento, se introdujo en mi cuerpo una gran sentimiento de culpabilidad. Había sido una egoísta, no había pensado en mis padres, no había pensado en el profundo dolor que les había traído la muerte de Cassidy.

Volví a intentar moverme, pero esta vez, mi madre despertó.
-¡Eileen!¡Eileen!- Gritó con desesperación mientras se abalanzaba sobre mí para abrazarme con fuerza, sin darme oportunidad de escapar.
 -¡Mi niña, estás bien!- Continuó gritando. Comenzó a sollozar.
-Lee, tenía miedo de perderte,¡Lee!- Apretó su pecho contra el mio con más fuerza.
-Mamá...- Le devolví el abrazo.-¡Lo siento!- Las lágrimas volvieron a mis ojos. -¡Lo siento tanto! No debería haberme marchado, pero no podía...quedar-me..a-..quí...-
-Lo sé, no te preocupes pequeña, solo, no vuelvas a hacerlo, por favor.- Ella me cortó, su voz sonaba supliacante.
Asentí enérgicamente.
-Lo siento.- Concluí. Las palabras fueron casi inaudibles, fueron como un suspiro lanzado al viento.


Tras unos minutos de inspección por parte de mi madre, ella se dio por vencida. Vio que no tenía ninguna herida ni ninguna marca aparte de la que ya traía antes de ver a Cassidy, así que, se levantó de la cama.
 -Lee, deberías descansar. Más tarde volverá tu padre. Luego hablaremos.-Sonrió dulcemente y agarró el pomo de la puerta.
-¡Ah!- Se giró de nuevo en mi dirección.- Casi se me olvida... Un amigo tuyo te trajo y estuvo cuidándote. Parecía una buena persona, y también muy guapo...- Mamá puso tono de adolescente y me miró con curiosidad.
-Mamá,- Puse una mirada desafiante.
-Vale, vale, solo lo digo porque como te trajo en "brazos"...- Puntualizó la palabra.
-¡¡Mamá!!-.
-Penséque era tu...-
.¡No! No imagines cosas.- Hice ademan de disgusto. Parecía una niña pequeña hablando con sus amigas de chicos.
-Bueno, yo no digo nada, pero ese tal Kevin, no estaba nada mal. Además se preocupaba mucho por ti...-Sonrió pícaramente y salió del cuarto.
"Mamá, que cotilla eres cuando quieres". Después del pensamiento reí para mis adentros de forma infantil.

Mi mente comenzó a volar. ¿Qué había pasado?¿Me había desmayado?
Sí, eso era lo más lógico. Con el cambio de emocines tan alarmante que había sufrido durante ese día.
Y además...¿Kevin me había traído a casa?¿Y en sus brazos?
Mis mejillas se sonrojaron levemente. ¿Él la había llevado en sus brazos? Su sonrojo se marcó más.

Me tumbé en la cama, y observé, con gran curiosidad, el blanco techo que se encontraba sobre mi cabeza.
 Todos los momentos pasados con Kevin, que aunque aún eran pocos, ya eran unos cuantos. Todos vinieron a mi mente, y cada recuerdo me hacía más feliz.

Tras un largo esfuerzo me quedé dormida. Pero mis sueños solo me recordaban a Cassidy. A ella en aquella cama. A su cuerpo frío y sin vida.
Sin ella, me sentía sola, sentía un gran vacío en mi interior.

Desperté horrorizada y me puse de pie rápidamente.
Yo intentaba olvidar a mi hermana con todas mis fuerzas, pero mi subconsciente siempre me jugaba malas pasadas.
Me disgusté, ahora volvía a tener esa sensación, como si mi pecho se encogiera por momentos, hasta llegar al punto de no dejarme respirar. 


Dormí tres días seguidos más, hasta que...
-¡Lee, tienes visita!- Gritó mi madre desde el piso inferior.
¿Visita?¿Quién podría ser?
Yas vino a visitarme ya esta mañana, y las demás chicas se habían ido hace solo un rato.

Entró en mi habitación y cerró la puerta.
-Hola preciosa.-
¿Preciosa? ¿ Me había llamado, preciosa?
 Brad había entrado en mi cuarto y me saludaba con una amplia sonrisa dibujada en su rostro.
-H-h-ho-la.- Dije cortadamente.
-Eileen, ¿estás mejor, nena?- Su tono era muy meloso.
¿Nena?, ¿ Primero preciosa y ahora nena? Tendría que ir a que me revisaran los oidos...

-S-ssí, gracias por preocuparte.- Sonreí.
-Me alegro.- Rápidamente se sentó en mi cama, a mi lado.-...Mucho...-Susurró.
Y, sin previo aviso, me abrazó.
-Eileen.-Acercó su rostro al mío y me besó.

Sinceramente, su beso era muy distinto al de Kevin. Por mucho que sus labios fueran cálidos, no pude evitar notar una sensación de frío y lejanía cuando se posaron sobre los míos.  
¿Sería por mi culpa?

Inesperadamente, me separé de él.
-Brad, yo...-
-Eileen, no digas nada nena...- Volvió a abrazarme.
-Brad, podrías marcharte, por favor. Estoy muy cansada.- Dije sin pensar.
-Está bien, te veo el lunes.- Se dirigió a la puerta. -Adios.-
-Adios.- Respondí yo para mis adentros.

¿Por qué ahora?¿Por qué justo ahora, Brad? Mi mente estaba en completa confusión.
Justo ahora que comienzo entender mis sentimientos hacia Kevin, Brad se interesa por mí. 
No sé qué hacer...

viernes, 20 de enero de 2012

Historia 1: "Sombras de Agua" 5

Capítulo 5: Amor.

Vi una sombra. Allí, conmigo, había alguien.
Me asusté, mi corazón se aceleró. Había tantas pulsaciones en él que creía que iba a explotar.
-Tranquila,- Dijo la sombra.-No te haré daño.-
El extraño dio un paso hacia delante y lo reconocí en ese mismo instante.
Mi corazón se aceleró aún más.

¿Por qué aquí? ¿ Por qué ahora? No quiero que me vea llorando...Pero, no puedo....dejar de...llorar...
Las palabras volaron por mis pensamientos como pájaros en el cielo. Sonaban suaves, elegantes, libres, ligeras...
-Pequeña Leenie.-
¿Pequeña, me había llamado pequeña? Aún así de mi boca no salió ni una sílaba. Las palabras llegaban a mi garganta, pero cuando iban a ser pronunciadas se desvanecían, como si nunca hubieran existido.
Él se acercó a mí.
Al verme más de cerca se dio cuenta.
-¿Lágrimas? Otra vez...-
Se acercó más a mí, y sin decir nada, me abrazó. Me protegió con sus fuertes brazos del triste mundo en él que ahora vivía.

De repente, empecé a sentir un calor que me recorría todo el cuerpo, y al mismo tiempo una sensación de felicidad. Sólo él podía abrazarme con tal calidez. Sólo él...

Sin decir palabra nos quedamos allí sentados, abrazados, unos instantes, unos instantes en los que sentí un bombardeo de sentimientos en mi interior.
Mi corazón estaba más acelerado que nunca. Iba tan, tan rápido, que casi no me daba tiempo a respirar.
-Cass-i-...- No podía pronunciar el nombre de mi hermana sin echarme a llorar.
-Lo sé. No pienses en ello. Yo estoy aquí.-Al decir esto me abrazó con más fuerza, como haciéndomelo saber, pero a la vez con mucha delicadeza, por si acaso me pudiera romper en mil pedazos.
 Hubo unos largos minutos de silencio, en los que lo único que importaba era que él estaba allí...
 Pero el silencio no duró mucho. Otra lágrima cayó en picado desde mi rostro hasta el frío y oscuro suelo.
-Kevin...-Una lágrima corrió atravesando mi rostro fácilmente hacia abajo.
-No digas nada, solo, abrázame.-Susurró en mi oído con dulzura.

En ese momento rodeó con sus suaves manos mi rostro. Después pasó algo inesperado...

Me besó. Suave y delicadamente posó sus labios en los mios.
Yo le correspondí, comenzando a besar sus labios con dulzura.

En ese instante, sentí que una gran masa de emociones juntas crecía rápidamente, muy rápidamente, dentro de mí.
Mi interior estaba lleno de... mariposas... 
Era una sensación única, como ninguna otra.
Era una sensación perfecta.

No quería que el beso acabara, no quería que aquella sensación terminara. No quería separarme de él nunca.
¿ Esto es a lo que llaman amor ?